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21 Mayo 2012

Ideas de Erasmo de Rotterdam

Erasmo propone un mensaje humanista opuesto al de ambos. Frente a la visión pesimista y conflictiva del hombre que marca el pensamiento del italiano y el alemán, el holandés cree en las posibilidades del hombre y, por consiguiente, su obra está concebida bajo el signo del optimismo y de la concordia, aunque se le presente como a un escritor cáustico e irónico, que se dedica a criticar a los clérigos de su época, por su laxitud moral y escasa formación teológica, en el Elogio de la locura y en los Diálogos.

La ética humanista: el cristianismo evangélico

Erasmo ejerció una gran influencia en toda Europa, no solo por su labor filológica, en la que era maestro indiscutible, sino porque plantea la renovación del cristianismo, convirtiéndose así en la gran figura del humanismo cristiano en su época y en los siglos posteriores.

Toda la obra de Erasmo está inspirada por el ideal de la renovación moral de Europa por medio del humanismo evangélico. Su propuesta, llamada Philosophia Christi, sigue el esquema que describimos a continuación.

Erasmo parte de la toma de conciencia de las corrupciones acumuladas durante siglos por la Iglesia y de su necesidad de reforma para devolverla a su pureza primitiva. Realiza una crítica mordaz al catolicismo tradicional que anticipa los ataques que posteriormente efectuaría Lutero. Pone de manifiesto aspectos como:

la ignorancia de los frailes;

las prácticas piadosas artificiales o supersticiosas;

o las discusiones artificiosas de los decadentes teólogos escolásticos.

Pese a esta sintonía con el teólogo alemán, Erasmo terminó rompiendo con él, después de unos años en que quiso mantenerse neutral en la disputa que mantuvo este con la Santa Sede. Erasmo defendió en De libero arbitrio (1524) la capacidad del hombre para redimirse por las buenas obras y Lutero le contestó ferozmente en De servo arbitrio (1525).

En segundo lugar, el de Rotterdam propone el uso de la capacidad racional del hombre para adquirir un mayor conocimiento de la religión cristiana. Y en este sentido, impulsa la recuperación de las lenguas y la cultura clásicas con dos fines:

Para educar al hombre en el desarrollo de las “virtudes naturales”.

Y para conocer la religión cristiana de forma directa, accediendo a las fuentes originales, tanto paganas, cromo cristianas.

La primera gran obra en esta línea fue el Novum Instrumentum, una edición crítica del texto griego del Nuevo Testamento, con una nueva traducción latina que pretendía desplazar la tradicional de S. Jerónimo (la Vulgata), texto oficial de la Iglesia católica desde hacía casi mil años. La ortodoxia romana rechazó su publicación. Erasmo también editó textos de los Santos Padres y una traducción del Antiguo Testamento en griego.

Por último, Erasmo planteaba reforzar esta formación inicial, basada en las fuentes evangélicas, con la educación moral propuesta por el cristinanismo.

Como podemos apreciar, los planteamientos de Erasmo son fundamentalmente morales; dejan las cuestiones dogmáticas en un segundo plano. El autor concreta esta línea de pensamiento en el Manual del soldado cristiano (Enchiridion militis christiani, Amberes, 1504), una obra que propone una serie de recomendaciones prácticas para que los laicos vivan cristianamente.

El pensamiento político

El pensamiento político ocupa un lugar secundario en la producción erasmiana. Los planteamientos de la ética cristiana evangélica tienen también implicaciones políticas.

Erasmo pretende la moralización de la vida política, esto es, que la política quede subordinada a la ética cristiana. Personaliza la política en la figura del príncipe, propia de la época, y centra su reflexión en la formación y en el ejercicio del poder dentro de los límites definidos por la moral cristiana. El príncipe cristiano es, por tanto, un buen príncipe, y el Evangelio es la mejor guía para la política. Su perspectiva es radicalmente diferente de la que veremos en Maquiavelo. Para Erasmo la moral cristiana debe ser la norma que guíe todas las acciones humanas, incluidas las de los gobernantes.

Podemos encontrar reflexiones sobre el gobierno y la política, en general, en gran cantidad de las obras de Erasmo:

Panegírico de Felipe el Hermoso.

Tiranicidio.

Antipolemos.

Julius exclusus e Coeli.

Dulce bellum inexpertis.

Institutio principis christiani.

Querela pacis.

Familiarium Colloquiorum Opus.

Los dos temas principales del pensamiento político erasmiano son:

La formación del gobernante cristiano.

La defensa de la paz.

La educación del príncipe.

La doctrina de Erasmo sobre la educación del gobernante queda expuesta en la Formación del príncipe cristiano (Institutio principis christiani, 1516) dedicada al futuro emperador Carlos V. Es un librito dentro de la línea tradicional del género “espejo de príncipes”.

Erasmo toma al príncipe desde la cuna para poder formarlo mejor. Por ello, considera muy importante la figura del preceptor, que debe estar capacitado para realizar las siguientes funciones:

Debe seleccionar a los amigos del príncipe.

Debe educarle corrigiendo vicios e inculcándole las “pasiones” nobles.

El preceptor debe utilizar diversos medios. Entre ellos, debe hacer un especial uso de de textos literarios pedagógicos (como las fábulas), evitando las lecturas sobre temas violentos, como las guerras o los conflictos, que puedan despertar la animosidad del futuro gobernante.

En definitiva, Erasmo pretende convertir al gobernante en un “filósofo”, tal como había planteado Platón, pero con la diferencia de que el fundamento de la verdadera sabiduría es la moral cristiana, no el conocimiento técnico ni la retórica. El método pedagógico erasmiano tiene como objetivo impregnar la vida del príncipe con el espíritu del Evangelio.

La educación del príncipe no termina cuando accede al trono. Erasmo incide en las obligaciones que el gobernante debe asumir en el ejercicio de su poder. El príncipe debe tomarse en serio las obligaciones del cargo y actuar como tal (a imagen del Cristo crucificado). Y ofrece una serie de recomendaciones, entre las que podemos destacar:

Evitar a los aduladores.

Conseguir el afecto de los súbditos.

Seleccionar adecuadamente a los funcionarios.

El de Rotterdam trata en sus obras aspectos de la política económica del príncipe (como el fomento de las obras públicas o la promoción de la agricultura) y de la política educativa (como la extensión de la educación a toda la población).

La defensa de la paz.

Las reflexiones de Erasmo sobre la política exterior se centran en el tema de la guerra y la paz. Decidido pacifista, ante la omnipresencia de la guerra en la Europa de su tiempo, expresa en el Lamento de la paz (Querela pacis, 1517) la queja del desprecio que sufre la paz por los hombres. Referencias a este tema aparecen dispersas por toda la obra del autor.

La guerra es esencialmente antihumana para Erasmo. El hombre se compone de tres elementos:

naturaleza (que es común a todos los seres vivos y se rige por el principio de armonía);

razón (lo que le hace ser privilegiado dentro de la naturaleza, y le lleva a la vida en sociedad);

y gracia o sobrenaturaleza (el don propio del cristiano, que exige el amor el prójimo).

La guerra es contraria a los tres elementos. No obstante, Erasmo señala que no hay paz ni siquiera en la misma Cristiandad:

Los sabios cristianos disputan entre sí con ferocidad.

Los monjes de distintas órdenes religiosas, los clérigos de distintos cabildos o, incluso, los obispos y arzobispos, se enfrentan entre ellos.

Los príncipes de los distintos Estados hacen la guerra.

Erasmo denuncia con vigor el absurdo de la guerra entre cristianos y afirma su ideal de que los infieles (aludiendo a los turcos) habrían de ser conquistados o vencidos con el ejemplo de los cristianos y no por la fuerza de las armas.

Erasmo afirma que las causas de la guerra tienen su origen último en las pasiones del hombre, especialmente, de los poderosos y de las masas. La guerra es, por tanto, irracional y su fin es siempre inútil. Y critica el afán de los monarcas de los Estados modernos por extender sus dominios, ya que cree que la grandeza de un reino no se mide por su extensión, sino por su prosperidad.

La reflexión de Erasmo no se queda en la exhortación moral, sino que, anticipándose a los tiempos, propone medios concretos, de una absoluta modernidad, para instaurar una política pacifista:

Fijar con acuerdos estables las fronteras de los reinos de Europa.

Despojar a los príncipes del derecho a declarar la guerra para atribuirlo a la totalidad de la nación.

Suprimir los antagonismos nacionales mediante una correcta formación de los pueblos, que incluye el correcto conocimiento de los vecinos.

Organizar el arbitraje y la diplomacia para la solución de los conflictos.

El poder.

Respecto a la legitimidad y organización del poder, Erasmo sigue doctrinas tradicionales. Frente a la tesis luterana del origen divino del poder, Erasmo sostiene la tesis ciceroniana del origen natural de la sociedad y del poder, siendo este un medio del que se vale la sociedad para conseguir el bien público. Es justo y legítimo el poder que busca el bien público (rey) e injusto el que no lo hace (tirano).

En cuanto a la organización del poder, Erasmo mantiene la preferencia escolástica por la monarquía moderada. En el Scarabeus, explica que el príncipe cristiano ha de contar en su gobierno con órganos que puedan contribuir a incrementar su sabiduría: los consejos o ministerios. Erasmo, además, señala que para el correcto funcionamiento de los consejos es necesaria la completa libertad de expresión de sus integrantes.

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21 Mayo 2012

Erasmo de Rotterdam, biografía

Nació el 28 de octubre de 1466 en Róterdam, fue hijo bastardo de un sacerdote de Gouda y su sirvienta Margaretha Rogerius (Rutgers). Después de ser ordenado sacerdote (a partir de 1490), Erasmo estudió en la Universidad de París, que se encontraba en ese momento viviendo con gran fuerza el Renacimiento de la cultura de Grecia y Roma. Posiblemente en esta etapa se encuentren los comienzos del pensamiento humanista de Erasmo, que convirtieron al joven en un pensador libre y profesor de ideas independientes.

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13 Febrero 2012

El mito de la caverna.

El mito de la caverna

I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.

- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!

- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

- ¿Qué otra cosa van a ver?

- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

- Forzosamente.

- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

- No, ¡por Zeus!- dijo.

- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.

- Es enteramente forzoso-dijo.

- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

- Mucho más-dijo.

II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?

- Así es -dijo.

- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.

- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.

- ¿Cómo no?

- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.

- Necesariamente -dijo.

- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.

- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.

- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

- Efectivamente.

- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.

- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?

- Ciertamente -dijo.

- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.

- Claro que sí -dijo.

III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la. región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.

http://www.youtube.com/watch?v=nxVwsKNv08Q&feature=player_embedded

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13 Febrero 2012

Cuarta planta-Dignidad.

Son jóvenes, y todos con cáncer viviendo en el Hospital, con sus travesuras y su alegría logran hacer soportable el día a día de su estancia en el centro. La amistad, la aceptación en el grupo, es determinante en la adolescencia, y más cuando a diario sólo tienes a tus compañeros de habitación en el hospital. Y también la identidad de cada uno: La soledad pretendidamente autosuficiente de Miguel Ángel, el temor a los resultados del diagnóstico de Jorge, los recuerdos personales de Izan y su ilusión por volver a caminar, la primera historia de amor de Dani.

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13 Febrero 2012

El expreso de media noche-Dignidad.

Les pegan, les maltratan… A cada acto que ellos consideraban malos, les castigaban duramente.

Hay escenas que demuestran la pésima situación de que vive en ese momento, como la violación de un niño, el intento de violación al protagonista, o incluso peleas y cuchillazos en los patios de la propia cárcel. En cada uno de estos actos se muestra la falta de dignidad, tanto humana como dignidad en sí. Ya que también, cuando le quedan pocos días para salir de la cárcel, le aumentan la condena, para más de 30 años.

Todos podemos volver a tener una oportunidad de vivir como una persona normal y  para llegar a esa oportunidad aunque haya  que sufrir y sea duro se puede conseguir.

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13 Febrero 2012

La naranja mecánica-Dignidad

En esta película se puede ver la falta de dignidad humana en varios fragmentos, por ejemplo, cuando entrar en grupo a la casa del matrimonio mediante robos, violaciones etc... Sobre todo carece de dignidad respecto a la violencia, ya que el grupo es un grupo al que le gusta y le fascina la violencia tanto que lo llevan como un modo de vida.

El protagonista es sometido a un tratamiento que eliminará su violencia, pero parece ser que ese tratamiento le hace cambiar de tal forma que es incapaz hasta de defenderse ante alguna agresión, él no tenía derecho a quitar la dignidad de las personas pero tampoco tenían derecho de quitarle su dignidad a él con el tratamiento al que fue sometido.

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1 Febrero 2012

Dignidad-Yo soy Sam

La dignidad son los derechos que tiene una persona  y  se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedora de respeto, es decir que todos merecemos respeto sin importar cómo seamos.

Cuando alguien te quita alguno de tus derechos, hace que te sientas inferior y que se debilite tu dignidad.

“Todos los seres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente unos con otros”

esto se ve reflejado en la pelicula yo soy sam en escenas como:

La discriminación de la gente hacia Sam, y la presión que esto hace sobre Lucy.

Por ejemplo, el Padre del compañero de Lucy, que al ver que Sam le dice al niño que no sea “aguafiestas” y le coje de los brazos , para esconderlo, el Padre le denuncia y la mujer del servicio social aun sabiendo lo que en verdad pasó no le defiende.

Otra escena, cuando Sam va a pedir ayuda a una abogada, la cual lo rechaza según lo ve por su discapacidad.

La dignidad vulnerada  se ve cuando quitan a Sam el derecho de cuidar a su hija solo por tener una discapacidad y consideran que no puede hacerse cargo de ella y tambien cuando no dejan a los amigos descapacitados  de Sam defenderle en el juicio.

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20 Noviembre 2011

Bacon y el método inductivo.

Hay que recordar que para Bacon la ciencia debe tener un objetivo práctico: trans­formar la Naturaleza para ponerla al servicio del hombre, lo cual supone conocerla bien. Por tanto, también el método tiene finalidad práctica (y teórica, por supuesto).

Bacon utiliza aquí una terminología particular. Todo cuerpo, escribe, posee múl­tiples naturalezas (propiedades, cualidades), las cuales tienen como causa inmanente una forma (esencia y ley inmanente). Bacon pretende que su concepto de «forma» nada tiene que ver con el concepto aristotélico correspondiente, lo cual no es del todo cierto. En cualquier caso, la «forma» siempre está oculta, y debe ser descubierta. Y lo interesante es esto: si descubrimos la «forma», podremos modificar las propiedades (o «naturalezas») de las cosas de un modo seguro, y no sólo por el azar de experimentos no dirigidos (como en la alquimia o la magia). Bacon perseguía fines prácticos como hacer un cristal más transparente, un hierro más ligero y resistente, etc. Así pues, el objetivo del método era conseguir «engendrar en un cuerpo una nueva o nuevas naturalezas, transformar unos cuerpos en otros, en la medida de lo posible».

El método para descubrir las formas es la inducción. Y tiene las siguientes partes:

1. Se reúnen todos los hechos que sean posibles acerca de la «naturaleza» que se quiera investigar. Por ejemplo, el calor. A esta parte la llama Bacon «Historia natural y experimental»

2. Se ordenan estos hechos según tres tablas: tabla de presencia (hechos en los que se da esa naturaleza o fenómeno), tabla de ausencia (hechos en los que no se da), tabla de grados (hechos en que varía). En la primera tabla se trata de reunir los hechos más dispares posibles; en cambio, en la tabla de ausencia se trata de recoger hechos semejantes a los de la primera tabla, pero tales que en ellos no se manifieste el fenómeno. Ambas tablas deben ir, pues, coordinadas entre sí. Por ejemplo, en la primera tabla recoge Bacon los rayos del Sol como primer hecho (en los que se da el calor), y en la segunda, los rayos de la Luna.

3. Se procede a la inducción propiamente dicha, la cual comienza por el pro­cedimiento de exclusiones: excluir como «forma» aquello que no se encuentra cuando se da el fenómeno, o que se encuentra cuando no se da, o que aumenta cuando el fenómeno disminuye, o disminuye cuando el fenómeno aumenta. La coordinación de las dos primeras tablas facilita las exclusiones: en el ejemplo citado, Bacon dice que hay que excluir el fulgor y la luz como causa o «forma» del calor (puesto que hay luz en los rayos del Sol, pero también en los de la Luna). A base de exclusiones, dice Bacon, «quedará como en el fondo, desvaneciéndose en humo las opiniones volátiles, la forma positiva, sólida y verdadera, y bien determinada».

4. Ahora bien, Bacon reconoce que este trabajo es muy arduo y supone muchos rodeos. Por eso propone algunos auxiliares para la inducción. El primero es lo que llama «esbozo de interpretación», o «primera vendimia», que no es sino la formulación de una hipótesis provisional a partir de los casos en que la forma buscada parece encontrarse de un modo más claro. A continuación señala Bacon nueve auxiliares más para la inducción, de los cuales sólo de­sarrolló el primero: la enumeración de veintisiete «hechos preferentes».

En realidad, Bacon no inventó la inducción: ya fue utilizada desde los primeros filósofos griegos. Pero Bacon ve en la inducción de los antiguos una «anticipación» de la Naturaleza. Además, era una inducción que procedía por «simple enumeración» (de casos positivos), deficiencia que Bacon supo ver, por lo que junto a la tabla de «pre­sencia» añadió la de «ausencia» y «grados», en lo cual consiste la verdadera innovación baconiana. Sin embargo, Bacon no consiguió perfeccionar su método inductivo, y finalmente pareció dejarse vencer por la complejidad del mismo.

Además, Bacon no llegó a captar el valor de las matemáticas, y cifró el objetivo de su método en la búsqueda de la «forma» (esencia) y de las «naturalezas» (cualidades). Justamente, los grandes científicos de esta época se orientarán en una dirección con­traria: el método hipotético-deductivo, la matematización, la consideración cuantitativa. Bacon ignoró realmente la ciencia de su época y creó un método que nadie llegó a utilizar.

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